LA TECNOLOGÍA HOLANDESA MÁS INNOVADORA

Como cultivador y productor de la variedad de rosas Red Naomi!® a gran escala, Aleia Roses cuenta con unas sofisticadas instalaciones que convierten el proyecto en un referente en tecnología a nivel mundial.

El invernadero más grande y con unas infraestructuras incomparables en Europa para esta variedad cuenta con una extensión de cerca de 15 hectáreas y está situado en las inmediaciones del Parque Empresarial del Medio Ambiente en Garray, a ocho kilómetros de la ciudad de Soria (Castilla y León).

 

La más innovadora tecnología holandesa y las excelencias del clima español son los dos principales pilares sobre los que Aleia Roses ha construido esta instalación para ver florecer las rosas Aleia. Durante todo el cultivo de la flor, desde su plantación hasta el corte, se combina el poder de la naturaleza y la última tecnología de un modo sostenible.

Aleia Roses busca de manera constante la excelencia en cada paso del proceso de producción, respeta el medio ambiente y emplea los métodos más eficientes para reducir, siempre que sea posible, la contaminación al mínimo.

 

El vidrio difuso antirreflejo es la base sobre la que está construido el invernadero, lo que permite obtener una potente radiación solar y fomentar la fotosíntesis de la rosa. Aleia Roses logra la energía térmica mediante el uso de pantallas de ahorro energético para evitar pérdidas de energía.

 

Para el cultivo de unas rosas sanas, fuertes y duraderas se recurre a agroquímicos para el manejo integrado de plagas y control biológico.

 

Las rosas Aleia florecen gracias a tecnología punta en hidroponía, que simplifica las variables que condicionan el crecimiento de las rosas. Comparado con otros sistemas más tradicionales, en hidroponía la flor permanece elevada y evita el contacto directo con el suelo que, en este caso, está protegido por un material compuesto de lana de roca y fibra de vidrio para sujetar la raíz de la rosa. De esta forma, no se contaminan los acuíferos y el suelo.

La floricultura demanda una gran cantidad de agua, por lo que Aleia Roses ha creado dentro de sus instalaciones unas balsas de agua que, mediante unos sistemas de captación, recuperan y almacenan el agua pluvial y permiten reutilizarla.

Gracias a este sistema y al agua del río Duero, próximo a la plantación, el proyecto reduce a más de la mitad el consumo de agua habitual en el cultivo hidropónico. Asimismo, el equipo de profesionales realiza un control computarizado y exhaustivo del riego y de fertilizantes en función de las necesidades del cultivo y de las condiciones climáticas.

 

Además, Aleia Roses cuenta con un sistema de recuperación de CO2 de la combustión de gas natural en calderas pirotubulares de agua caliente a baja presión y de alta eficiencia. Así evita la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y reduce el impacto sobre el calentamiento global.

 

El cultivo de Aleia Roses está totalmente automatizado con equipos de alta tecnología, como carros de cosecha y dos máquinas de clasificado automático, dos mesas de trabajo y 24 estaciones de creación de ramos. Estas máquinas clasifican las rosas Aleia en función de la longitud tallo, del diámetro, de la altura del botón floral, de la apertura y del color.

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